FILOSOFIA Y OTROS TEMAS

En este blog no sólo se tocarán temas relativos a la filosofía, sino, todos aquellos que se nos puedan orurrir para el beneficio de todos.

martes, enero 16, 2007

Las Calles del Centro de la Ciudad

Hoy, cuando me dirigía a clases en el centro de la ciudad de Caracas, al que todos solemos decirle El Silencio, así no vayas al mismo Silencio (que consiste en el proyecto arquitectónico diseñado por Carlos Raúl Villanueva en el periodo presidencial del Gral. Medina) y, mucho menos consiste en un lugar tranquilo, pacifico o ideal para la meditación, por aquello del silencio; allí pude percatarme de la existencia de pocos buhoneros.

Por supuesto, esto no es nada nuevo en los días que van del mes de enero de este año 2007, ya desde el primero estos trabajadores de la economía informal dieron paso a los espacios que día tras día ocupan en varios puntos de la capital (Catia, Sabana Grande, Petare y otros), nos “otorgaron ese regalo”.

Al ser 16, ya están empezando a aparecer, en Plaza Caracas están preparando las baterías acicalando sus famosos tarantines de varios metros de ancho, largo y profundidad que invaden los espacios de esparcimiento o bien de circulación peatonal, las aceras, las esquinas, el paisaje urbano queda reducido a solo ellos y únicamente ellos, estas construcciones portátiles y desarmables pasan a ser el sujeto presente, el aire se torna pesado por la acumulación de seres empujados a caminar apretujados, sudorosos, irritables, irascibles, obstinados y predispuestos a cualquier suceso desagradable.

Pero hoy, al ellos no estar, al limitar su presencia me otorgaron la oportunidad de redescubrir una ciudad que me pareció extraña, abstracta, confundida (de esa confusión que causa el no saber donde están las cosas que siempre habían estado pero que no podía percibir porque ese otro similar me lo oculta u ocultaba.

Hoy pude caminar sin tensión, sin estrés, respirar el smog perturbador con libertad, me topé con puntos de referencia como las esquinas, estas se presentaban puntuales, indicativas de la proximidad de la calle, y no como en días pasados que debías estar a tientas para presuponer su presencia y evitar ser arrollado.

Pude toparme con una ciudad desnuda que siempre ha estado allí pero imperceptible por los tarantines tan grandes que impiden cualquier posibilidad de soñar, de imaginar, de abstraerte y salir de ti mismo y divagar en la imaginación, hasta que te toque bajarte en el punto x de tu destino.

Al no estar los buhoneros, miras a los demás como a ti, uno más existente, haciéndose presente con su existencialidad puntual o trascendental, pero está, no como alguien agresor que debes evitar por la falta de espacio para caminar ¡no!, es otro igual pero diferente, no hay música estridente y multivariada que te distraiga el observar o meditar; ese ver a la ciudad como ella misma es y como se ha venido desarrollando permitió el recuerdo, un recuerdo que se alienó porque se hizo complicado plasmar, sólo eran imágenes confusas, un colage sin mesura sin reglas sin licencias y fue en ese instante que me dio una horrible tristeza, porque aquella ciudad que en mis años he visto y me ha tocado ver se me volvió ajena, distante, rara, por un momento no sabía donde andaba y como punto referencial solo atinaba a mirar hacia los edificios.

Ya el objeto que antes tenía como próximo se perdió como referencia y ésta se logró con mirar a la altura, pero hoy, al tenerlo allí como buscando que lo identificara, que lo reconociera, que me el aproximara me impresionó. Fue como una sacudida a mi subconsciente; mientras que, mi consciencia me reclamaba su reconocimiento pero el extravío me impulsó nuevamente hacia la altura para seguirla reconociendo.

Fue una experiencia total, vivificante y complaciente que, aunque sea por unos días, pueda ser reconocido como un otro allí junto con otros más como parte de un todo complejo y abstracto con concreto, lástima que esto no se pueda repetir durante todo el año y los que están por venir.

La ciudad seguirá allí son sus diversidades, con sus buhoneros, la basura, los malos y extraños olores, la obstaculización, el impedimento, pero siempre será el centro de la ciudad donde mundos y submundos se entrecruzan para darnos una nueva oportunidad de soñar con otra ciudad posible.

Melody